¡A comer como vikingas!

nte los aumentos en las tasas de enfermedades crónicas, como la diabetes, el cáncer y los padecimientos cardiovasculares, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que la dieta nórdica puede ser, junto a la dieta mediterránea, una buena alternativa para prevenir estos problemas de salud que, por lo regular, se encuentran relacionados con la obesidad. Así que… ¡A comer como vikingas!

Pero ¿de qué se trata?

De comer como se acostumbra en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia; es decir, consumir la mayor variedad de pescado posible, incluidos los que se consideran grasos, ya sea salmón y arenque, asimismo, una gran cantidad de vegetales verdes, frutos del bosque, cereales enteros (avena y cebada), legumbres y lácteos bajos en grasa.

Lo principal es excluir los excesos de azúcares y de grasas saturadas, lo que, de manera natural, ayuda a que el cuerpo se mantenga más fuerte, saludable y menos predispuesto a las enfermedades antes mencionadas.

Este régimen responde a los elementos que los nórdicos encuentran en su ambiente, pero a decir de la OMS es posible adaptarlo a diversos lugares del mundo.

Lo importante, apunta el organismo especializado, es que “quienes desarrollan las políticas deberían tratar de alinear, en la medida de lo posible, las guías de nutrición de acuerdo con el contexto cultural local”.

En Latinoamérica tal vez no tengamos mucho arenque, no obstante, podemos buscar un pescado endémico que procure beneficios similares.

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